Serial Killer mon amour

Hace mucho que me gustan las historias de asesinos seriales. Supongo que la historia de Jack the Ripper y los asesinatos de la Rue Morgue fueron mi iniciación.
El hecho de que alguien aparentemente normal se saque el gusto matando gente en sus ratos libres, sin culpa y con total dominio de las circunstancias, y que además esa persona sea capaz de disimular esta afición ante todos los que lo rodean, no solamente su familia, amigos, compañeros de trabajo, sino también ante las autoridades -que supuestamente deben prevenir el crimen y hallar a los culpables de delitos, para detenerlos, juzgarlos y castigarlos-, esa capacidad de disimular la naturaleza monstruosa de sus acciones y pasar completamente desapercibidos me resulta absolutamente incomprensible, me es imposible empatizar, ponerme en los zapatos, entender a alguien así. Supongo que por eso me fascinan las historias sobre estos personajes.
Varias historias de asesinos seriales verdaderos han sido llevadas al cine, con mayor o menor éxito, desde la de Albert De Salvo hasta la de David Berkowitz, the Son of Sam -excelente Summer of Sam de Spike Lee-. David Fincher (Seven, Fight Club, Panic Room) nos presenta a Zodiac , y no tiene nada que envidiarle a ninguna de las anteriores, en especial a la de Spike Lee.
Es una de esas películas en las que se sale con una sensación de que la hostilidad e inseguridad de la realidad ha invadido un poco el mundo de fantasía del cine, donde los culpables siempre pagan sus crímenes, todo enigma tiene solución y los finales son seguros y bastante predecibles.
Si se tenía noticia del caso del asesino del Zodíaco -yo había leído sobre el caso en Internet, a principios de los 90s-, la historia es absolutamente fiel al caso real y está relatada de tal manera que el interés no decae en ningún momento, la reconstrucción de época y las actuaciones son excelentes. Si no se tenía noticia del caso, es una impactante forma de enterarse. Impactante e inolvidable.