Monday, November 19, 2007

Where to now, my friend?


sobre Imperio (Inland Empire) de David Lynch con Laura Dern, Justin Theroux, Jeremy Irons, Harry Dean Stanton... Release Date: 13 September 2007 (Argentina) hehehe

Para ver el cine de David Lynch la primera condición es amar el cine incondicionalmente. Ser capaz de dejarse llevar sin distracciones, atendiendo a la mayor cantidad posible de detalles visuales, auditivos, instintivos, intelectuales. Saber que la experiencia es muy difícil de describir en palabras, como dicen “Eres como un mudo que ha tenido un sueño”.

Si alguna vez se tuvo la oportunidad de ver Eraser Head, Twin Peaks (la serie de TV + la película), Blue Velvet, Dune, Lost Highway o Mullholland Drive, y se pudo entrar en el mundo de esas peliculas, o tal vez dejarse atrapar por ese universo caleidoscópico con historias como erizos de mar, vivas y llenas de puntas, recovecos y redondeces, entonces las tres horas de Inland Empire van a pasar volando y cuando empiecen los títulos vamos a querer volver a verla de nuevo, vamos a querer otra dosis, otra vuelta en esa montaña rusa que es la mente de David Lynch.

Sirve también particularmente para Inland Empire haber navegado un rato el sitio de David Lynch [http://www.davidlynch.com/]... haber visto algo del primer Kusturica (Tiempo de Gitanos o Arizona Dream, por ejemplo), algo de Tarkovsky (El Espejo, El Sacrificio), algo de Sokurov... Bergman por qué no (Gritos y Susurros), también Altman (City of Angels, Pret a Porter), los hermanos Cohen (en particular Barton Fink) y un poco de cine independiente del hemisferio norte en general, pero también de estos lados.

Inland Empire tiene momentos en los que se siente al David Lynch cineasta norteamericano ironizando sobre Hollywood, emparentado con el Alan Ball de American Beauty o Six Feet Under y con algunos de los filmes que se muestran en el Sundance Festival. Hay otros momentos en los cuales uno se siente en una película de cualquier lugar del mundo, con un guión parecido al de El Castillo Errante de Howl, El Viaje de Chihiro o El Sabor del Té. Pero siempre es David Lynch. Inconfundible. Obsesionado con la linealidad de lo supuestamente real, cuestionando el orden del tiempo, la sucesión pasado-presente-futuro, explorando el límite entre la realidad y los sueños, entre el relato y la historia verdadera, poniendo en duda la identidad y la posibilidad de una personalidad única.

Es un ejercicio especial ver sus películas, pero vale la pena completamente. Por un lado hace falta soltarse, olvidarse de todos los prejuicios, de todos los preconceptos acerca de cómo deben hacerse las películas, cómo deben contarse las historias: liberar la mente. Por otro lado, hace falta estar completamente presente, atento al juego, instante a instante, sabiendo que todo está ahí por algo, y que nuestra entrega será recompensada con creces, no una sino innumerables veces a lo largo del relato, que tiene una perfecta coherencia interna -si se logra experimentarlo sin temor y sin resistencia, dejando que caigan todas las barreras que nos separan de ese mundo alucinante, onírico, hipnótico, terrible e irresistible.

por Lisa Simpsonlk

1 Comments:

Blogger maria pia said...

uhhh!! quiero verla, pero YA!

Sat Jan 19, 10:08:00 AM 2008  

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