Friday, June 23, 2006

Alabado sea Lars


Sobre Manderlay de Lars Von Tier.

Lars impone el juego, nos planta, nos muestra sus cámaras tan Lars, tan Dogma.
Los diálogos inteligentes, las vueltas y revueltas, un guión preciso, una escenografía justa.
Manderlay, al igual que su antecesora Dogville, no necesita grandes fuegos artificiales para sustentar sobre sus espaldas las dos horas y media de extenuante tensión que crea el director.

Descarnada, brutal, moralmente comprometida y dispuesta a mover los cimientos con cimbronazos que golpean como un enorme martillo sobre el espíritu.
No es una película fácil, no es liviana, transcurre en una sola escenografía, habla sobre el racismo, el propio, el de los otros, sobre el engaño, la traición, la necesidad de ser, las ganas de cambiar, y la necesidad de imponerse sobre los otros... y de muchas cosas más claro.

Obviamente en el gran país del norte pasó sin pena ni gloria, es de entender, pues es el famoso dedo en la llaga.

Las imágenes entre los títulos de cierre son un paseo por la brutalidad de los últimos años.


por Seba della. (a modo de despedida)

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